Al fallecer un individuo sus bienes pasan a sus herederos, así son las herencias.

Puede suceder que la persona fallecida (causante) haya hecho un testamento notarial, en el que deje designados a sus herederos y los bienes que le correspondan a estos o puede que no haya llevado a cabo testamento y entonces sus bienes lleguen a sus herederos por medio de un trámite ab intestato.

¿Tiene problemas con las Herencias?

Tenemos expertos en la materia. En los teóricos de las herencias ab intestato, tenemos la posibilidad de distinguir dos etapas diferenciadas. La primera radica en la determinación de la gente que van a ser herederos, y la segunda tiene por objeto la adjudicación del patrimonio del causante a los herederos.

En todos estos teóricos es favorable la participación de abogados expertos en herencias, como los expertos de nuestro bufete en Murcia para que dirijan el trámite.

En la situación que permanezca testamento, si todos los herederos están según lo dispuesto en el mismo, para llevar a cabo eficaz la herencia se tendrá que asistir a una notaría donde se va a llevar a cabo la partición y adjudicación de los bienes y liquidación de los costos e impuestos.

En la situación que no permanezca conformidad de los herederos con el testamento o no se pongan en concordancia en el reparto de los bienes, entonces los implicados deberán asistir a un trámite judicial “división de herencia”, que puede conllevar alguna contrariedad y costos de los honorarios de peritos.

En ocasiones tampoco hay conformidad en la determinación de la gente que hayan de ser herederos y entonces hay que asistir además a la vía judicial para arreglar la cuestión de las herencias.

Tres partes de las Herencias

El reparto de una herencia va a venir dado por la intención de la persona fallecida, expresada en el testamento.

Sin embargo, este archivo debe reflejar los derechos de los herederos recogidos por el Código Civil en relación a las tres partes de las herencias: la legitima, la mejora y la libre disposición.

Hay una parte de la herencia de la que un heredero no puede ser privado, pero la legislación facilita que la división del caudal hereditario (es decir, los bienes del fallecido) favorezca a intención a algunos herederos, de esta forma como puede asignar una sección a otros que no sean herederos o familiares.

La Legítima.

Piensa una tercera parte del total de las herencias y corresponde siempre a los descendientes directos del fallecido por derecho, esto es, los herederos forzosos.

Suponiendo que uno de ellos hubiese fallecido pero tuviese descendencia, la parte que le corresponde pasaría a estos, osea, a los nietos de la persona que deja la herencia.

La verdadera es una sección de la herencia de la que el testador no dispone libremente y queda reservada para sus herederos forzosos, salvo que haya decidido expresamente desheredar a alguno.

La Mejora.

Pertenece a las tres partes de la herencia de la que el testador dispone para beneficiar a uno o numerosos de sus herederos libremente -no a terceros- y debe estar reflejada en el testamento.

Si la optimización no estuviese detallada en el testamento del fallecido, este tercio se repartirá equitativamente entre los mismos herederos que reciben la verdadera.

La libre disposición.

Finalmente, el tercio de la herencia que sobra es la parte que el testador puede legar con total independencia.

De esta forma, la persona fallecida va a haber podido dejar reflejado en su testamento a quién deja esta parte de la herencia, que puede destinarse tanto a los herederos como a otros que no sean descendientes ni familiares.

De la misma manera que sucedía con la optimización, en caso de no haber testamento que especifique a quién se cede el tercio de libre disposición, este pasaría a los herederos de la legítima.